La Escuela

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Escuela de donde estudio la Madre Caterina CorominaCaterina creció en suma pobreza, sin frecuentar la escuela, que le quedaba demasiado lejos. Su primerísima escuela: el hogar, profundamente cristiano, cálido y jugoso de piedad materna y paterna, lleno de privaciones materiales, que fue configurando el alma de la niña en el temor de Dios, fuente de la sabiduría, y a la vez lleno también de fidelidad al Señor.

La otra escuela de Caterina fue la naturaleza virgen, los bosques maravillosos con pinos, robles, trigo, etc... Era una niña dócil, alegre y juguetona; sencilla, obediente y piadosa, de carácter vivo y resuelto, que crecía como Jesús de Nazaret en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres. Carecía de letras, teología no sabía, pero tenía un alma hermosa, y la belleza le hablaba de Dios.

Desde sus más tiernos años y para ayudar a la economía doméstica, cuidaba del rebaño, tiempo que ella aprovechaba para estar en profunda unión con Dios: Rosarios y viacrucis hasta los veintiocho años. Tantos, como la multitud de pinos de la selva de San Nazario.

 pinos de la selva de San Nazario