Nos dedicamos a obras de apostolado.
Nuestra norma de vida, es el seguimiento de Cristo mediante la práctica, en comunión fraterna, de los consejos evangélicos y la entrega al servicio de Dios y de la Iglesia.

Nuestro fin particular, según el propósito y fiel reflejo de la caridad que inflamaba el corazón de la Madre Caterina, es el servicio del Señor en la persona del hermano enfermo, dondequiera que se encuentre, en su domicilio, clínicas, hospitales y residencias.
El objetivo de nuestro cuidado es el enfermo como tal, procurándole alivio en sus dolencias físicas, ofreciéndole el consuelo espiritual, supliendo el cariño de sus familiares, cuando falte, con generosidad y caridad cristiana.
El objetivo de nuestro cuidado es el enfermo como tal, procurándole alivio en sus dolencias físicas, ofreciéndole el consuelo espiritual, supliendo el cariño de sus familiares, cuando falte, con generosidad y caridad cristiana.



