Caterina era la regla viviente, el modelo constante, con igualdad inalterable aún en los abandonos y terribles penas de los siete años postreros años de su vida.
Desde el año 1886 que la sustituyeron en el cargo y autoridad del Instituto, no obstante ella trabajaba con todo empeño para mantener el espíritu de Dios en el Instituto.
Su actitud era dulce, disimulaba sonriente a las palabras toscas que a veces se le dirigían.
Todo lo ofrecía por el crecimiento de su obra. Supo entregarse de lleno al sacrificio de la cruz. Tenía una honda comunicación con Dios y hablaba con una inmensa serenidad y mucho cariño a sus hijas, de la caridad a los enfermos.
Brillaron especialmente en su alma las virtudes de: la humildad, la fe, la confianza en Dios, la caridad para con los enfermos y un exquisito amor a Jesús Sacramentado, a María y al glorioso Patriarca San José.
Desde el año 1886 que la sustituyeron en el cargo y autoridad del Instituto, no obstante ella trabajaba con todo empeño para mantener el espíritu de Dios en el Instituto.
Su actitud era dulce, disimulaba sonriente a las palabras toscas que a veces se le dirigían.
Todo lo ofrecía por el crecimiento de su obra. Supo entregarse de lleno al sacrificio de la cruz. Tenía una honda comunicación con Dios y hablaba con una inmensa serenidad y mucho cariño a sus hijas, de la caridad a los enfermos.
Brillaron especialmente en su alma las virtudes de: la humildad, la fe, la confianza en Dios, la caridad para con los enfermos y un exquisito amor a Jesús Sacramentado, a María y al glorioso Patriarca San José.
- El cirio que representa la llama de la fe, la disponibilidad de Madre Caterina en hacer siempre el bien y transmitir el amor a sus hermanos enfermos.
- Y tal como vivió... .
- Su amor estaba cimentado en la verdadera humildad. (la violeta).
- Madre Caterina, a ejemplo de Jesucristo, siempre reacciónó perdonando, olvidando y AMANDO. Después de
todo esto, 
como Jesús, ya podía
morir


